El ácido úrico es un desecho normal que el cuerpo produce al descomponer unas sustancias llamadas purinas. Las purinas se encuentran de forma natural en tus células y también en ciertos alimentos.
Normalmente, el ácido úrico se disuelve en la sangre, pasa por los riñones y sale del cuerpo a través de la orina. El problema aparece cuando hay un "exceso de equipaje": o produces demasiado o tus riñones no eliminan lo suficiente.
Cuando los niveles de ácido úrico en la sangre son muy altos (hiperuricemia), este puede formar cristales sólidos con forma de aguja.
Estos cristales se depositan en las articulaciones y los tejidos.
Imagina tener trozos microscópicos de vidrio dentro de tu articulación; eso es lo que causa el dolor extremo.
La gota es la forma más conocida de ácido úrico elevado. Es un tipo de artritis muy dolorosa que suele atacar de repente:
El lugar típico: La base del dedo gordo del pie (aunque puede afectar tobillos, rodillas o muñecas).
El síntoma: La zona se pone roja, caliente, hinchada y tan sensible que hasta el roce de la sábana puede ser insoportable.
Si tienes tendencia a tener el ácido úrico alto, estos son los sospechosos habituales:
Carnes rojas y vísceras: Hígado, riñones, mollejas.
Mariscos: Camarones, langostinos, mejillones.
Alcohol: Especialmente la cerveza (contiene muchas purinas y deshidrata).
Bebidas azucaradas: El exceso de fructosa (jarabes de maíz) interfiere con la eliminación del ácido úrico.
Hidratación: Beber mucha agua ayuda a los riñones a "barrer" el exceso hacia afuera.
Peso saludable: El exceso de grasa corporal hace que el riñón trabaje con menos eficiencia.
Medicamentos: Si los niveles son crónicos, los médicos recetan fármacos (como el alopurinol) para frenar la producción de ácido.
Dato curioso: El ácido úrico alto no solo afecta las articulaciones; también es el culpable de muchos cálculos renales (piedras en el riñón) que se forman por la acumulación de estos mismos cristales.